LUNA
Sinopsis
Una ciudad. Cada noche, una visita muy especial. Y cada noche, alguien espera impaciente.
Cuando LUNA vuelve, poco a poco toda la ciudad se cubre de pequeñas luces. ¿Dónde se encenderá la próxima luz?, ¿Qué historias suceden dentro de los edificios?.
Las calles vacías se llenan de sueños y LUNA los inunda con su luz.
Esta es la historia del feliz encuentro de dos que lo deseaban desde hace tiempo.
Con este montaje la compañía reflexiona sobre la problemática y vivencias actuales de infancia y ciudad. Reconocen al niño como ciudadano. Reconocen su espacio y su tiempo, y valoran su participación en la vida de las ciudades. Abordan el espectáculo y esta temática a través de un juego creativo lleno de metáforas donde se muestra la ciudad encuadrada en el ciclo día y noche. La ciudad como un espacio posible para todos.
Ficha artística
Autora: Elisa Vargas
Producción: Arena en los Bolsillos
Escenografía: Iker Pérez
Diseño y construcción títeres: Iker Pérez y Ariel García
Actor y Actriz: Iker Pérez y Ángela Cáceres
Composición musical: Mariano Lozano-P
Diseño iluminación: Iker Pérez y Felipe Augustín Laguna
Realización vestuario: Araceli Morales
Composición nana: Santiago Ortega
Interpretación vocal en nana: Silvia Bustamante
Estética edificios: Elena Díaz
Dirección: Arena en los Bolsillos y Julia Ruíz
Gestión y distribución: Elisa Vargas
Vídeos
La crítica dice
Los niños son el futuro. Nosotros la tenemos más o menos sentenciada por el virus y andamos acosados por los confinadores, pero ellos asisten al teatro sin mascarilla y amparados en los brazos maternales. Viéndolos, a cualquiera se le despierta el síndrome de Peter Pan y nos preguntamos para qué sirve haber crecido. Mirándoles su cara de asombro ante esta preciosa creación teatral, uno vuelve a creer en la mejor faz del hombre, en la capacidad de redención que conserva el teatro, en la cultura como única posibilidad de futuro.
Porque ‘Luna’ es una de esas preciosidades que embelesan a los niños y dejan sin epítetos a los mayores. Ya, antes de comenzar, un escenario cercano, con la luz justa, habitado por la sonrisa de los dos actores como saludo, nos lanza sus brazos de cálida acogida, se muestra como el regazo añorado para sentirnos eternamente niños. Otro de sus aciertos es el pausado ritmo de imágenes que ni atosiga ni trata de ocultar ineptitudes de los guionistas. Luces atenuadas cuando el niño ya se ha ambientado en el teatro, para que la noche fingida en escena no sea sinónima de miedo ancestral en su cabecita. Formas sencillas para el decorado y los objetos móviles con forma de paralelepípedo o de cubo, de aristas rectas y de fácil lectura, que son edificios de ventanas con la asimetría justa, actores a la vez que manipuladores con ocultaciones y apariciones sin aspaviento, pero de esas que hacen las delicias de los niños al ser la esencia misma del juego, el latir mismo del universo, de sus lunas y de sus días.
Para esta pequeña joya, media docena de técnicas teatrales de acendrada validez y contrastada eficacia. Primeramente el teatro de sombras, casi en miniatura, que se yergue precioso con la escena de los vecinos haciendo jazz. Luego una mínima pero entrañable colección de marionetas, desde el gato que parpadea mientras sube por el tendedero a buscar a su amigo el pájaro, hasta los patitos encariñados con su mamá, pasando por ese pez de luz, mediante la técnica de la varilla, que hace las delicias del niño ya conquistado del todo para el arte del teatro.
Arena en los bolsillos, con esta creación, pequeña de tiempos pero grande de hallazgos, literalmente ha tocado la luna. Y nosotros vivimos ese viaje con tanta evasión como añoranza. A lo largo de seis sesiones, de mañana y tarde, está devolviendo a Granada la ilusión por la cultura que nunca debió sufrir tamaña merma como la que padecemos.




