Pequeña max
Sinopsis
Max vive sola, apartada del mundo, buscando su felicidad lejos de la mirada crítica de los demás. Y es que Max es “diferente”, nació con un pie de aleta.
Construyó su propio mundo, mitad real y mitad inventado, e hizo de él su refugio.
Con la llegada de un intruso a su pequeño y frágil mundo, pudo comprender que en realidad ella nunca quiso estar sola.
Desaprender todo lo aprendido fue lo que la hizo ligera para bailar su propio sonido, único y perfecto. Y desde ahí, abrir los brazos de nuevo al mundo.
Si un día os cruzáis con alguien como Max, sonreídle y mirad al corazón, quién sabe qué desafíos estará enfrentando.
Ficha artística
Todos los que han hecho posible este espectáculo
Autores: Elisa Vargas y Jokin Oregi
Dirección: Jokin Oregi
Actriz: Ángela Cáceres
Diseño de espacio escénico y escenografía: Iker Pérez
Diseño y construcción de títeres y atrezzo: Iker Pérez
Construcción de escenografía: Iker Pérez, Antonio Cantos y Carlos Monzón
Composición musical original: Mariano L- Platas
Dirección técnica y diseño de iluminación: Juan Felipe Tomatierra
Diseño de vestuario y trabajo estético: Ariel García
Realización de vestuario y textil: Araceli Morales
Ilustraciones: Ariel García
Animación gráfica: Francis López – Estación Diseño
Coreografía danza: Omar Meza
Fotografía: Juan Manuel Jiménez
Vídeo: Pablo Martínez
Producción: Elisa Vargas
Distribución: Elisa Vargas
Vídeos
La crítica dice
En escena el encanto y buen hacer de la actriz Ana María Montero, en medio de una mágica y brillante escenografía de Iker Pérez.
Destacar también el imaginativo vestuario de Ariel García y Araceli Morales, la música original de Mariano L-Platas y la iluminación de Juan Felipe Tomatierra.”
Este año, casos como el de ARENA EN LOS BOLSILLOS muestra bien esa combinación de forma y contenido puesta al servicio de la calidad de los montajes. “PEQUEÑA MAX”, delicado espectáculo para bebés, ofrece un ejemplo de cómo el teatro puede construirse eficazmente en torno a los mecanismos de la alusión y elusión. Con un enfoque que incluye elementos muy simbólicos, lanza cuestiones y preguntas a base de pinceladas suaves, muy sutiles, sobre el lienzo del escenario. Juegan con la idea de un espectador joven, sí, pero también sagaz e inteligente, que sabe leer entre líneas, construir significados; que, aún más, va volviéndose así a medida que avanza el espectáculo.
Suzanne Lebeau, dramaturga canadiense con más de 40 años de experiencia a lo largo y ancho de todo el mundo, en el teatro para la infancia, habla de estos dos mecanismos creativos en la elaboración de dramaturgia. De la capacidad de aludir sin nombrar de forma directa; y eludir, sortear o rodear el meollo de lo que no debe ser dicho, sino –mejor- evidenciado. De decir sin decir. Porque el Teatro no tendría, en ese sentido, la función de explicar nada; antes bien, el creador o la creadora deben vérselas para mostrar aquello que necesitan contar sin hacerlo obvio…
Los lugares comunes, obvios, por fortuna, no tienen cabida en estos espectáculos. Las historias parten de necesidades creativas profundas, y discurren, escénicamente, por la vía de esa búsqueda tan sincera que supone tratar de contar las cosas que nos suceden a todas y a todos, como todavía no han sido contadas. Hablemos de amor, del paso de la vida o del deseo de volar, se trata de un buen antídoto contra la banalización de los estereotipos que, con tanta frecuencia, invaden los escenarios para la infancia.
Lola Fernández de Sevilla
Interpretada por la sevillana Ana María Montero, escrita por Elisa Vargas y Jokin Oregi, con técnica y escenografía de Iker Pérez y dirigida por Jokin Oregi, ‘Pequeña Max’ resultó ser un verdadero bombón y una sorpresa para los espectadores. A través de unos elementos sencillísimos -en apariencia, por supuesto, pues aquí se cumple aquel principio de que para llegar a lo simple, el camino oculto que se recorre siempre es largo, trabajoso y harto complejo-, y con un registro actoral también de mínimos pero sustentados en la ‘verdad’ del personaje y del trabajo de la actriz, Arena en los Bolsillos ha creado una obra que plantea cosas esenciales: cómo la afirmación poética de la diferencia (el personaje de Max, deforme con un pie de aleta mucho más largo que el otro) permite el desdoblamiento de uno mismo capaz de abrir nuevos mundos interiores en los que habitar y gozar de la vida desde la libertad y el goce de la creación.
Dicho en otras palabras, la diferencia (con la soledad que la acompaña) abre las puertas a la marioneta, práctica esencial para abrir los mundos interiores, la poesía y la creatividad. Y eso se consigue con una puesta en escena que se ciñe a trabajar con los elementos propios de la escenografía, muy simple pero llena de sorpresas, de rincones ocultos, cajas mágicas, que la actriz va desplegando. Su encarnación del personaje de Max es perfecta, sin asomo de sentimentalismo ni de ñoñería alguna, algo indispensable para que los montajes de este tipo no ahuyenten a los mayores. Un trabajo difícil, enmarcado en un espacio reducido y sujeto a una coreografía estricta en la que no sobra nada, pues cada movimiento, cada gesto, se justifican por la secuencia de manipulación que le corresponde. Se crea así una tensión interior de la intérprete que se siente obligada a vivir lo que hace, sin pérdidas de tiempo ni de energías, todas ellas concentradas en la acción.
El resultado es un ejercicio de marionetas y trabajo actoral de primer orden, que con la excusa de seducir a los niños más pequeños, acaba seduciendo a los demás espectadores, jóvenes y viejos, para goce de todos.»
(Toni Rumbau es titiritero y escritor, fundador de la histórica compañía La Fanfarra de Barcelona (1976), del Teatro Malic (1984-2002) y del Festival de Ópera de Bolsillo y Nuevas Creaciones (1993)).
















